miércoles, 22 de julio de 2009

La “flatulencia” de los Medios de Comunicación

Derlis Riveros sj

(Éste fue un artículo que colaboré en la revista Acción Popular del mes de Julio de 2009)

“Flatulencia” es, según la Real Academia de la Lengua Española, “la acumulación molesta de gases en el tubo digestivo, que algunas veces es enfermedad.” En el diccionario guaraní, de los PP Antonio Guash y Diego Ortíz, encontramos la siguiente descripción: “punga, hye vu, hepyno, hye yvytu, etc.” Para que se produzcan flatos o gases en el estómago, se tuvo que haber comido algo que genere eso: el famoso “kumanda ka’aru”, las comidas chatarras, etc.
De los diarios, la televisión y las radios nos vienen tantos prejuicios instalados en nuestra mente –apoyados, claro, por nuestra corta visión de la realidad –, que son ejemplos tan claros de cómo somos manipulados descaradamente. Preguntémonos cuál es la imagen que nos muestran de los campesinos: haraganes, conflictivos, aprovechadores, mendigos, ignorantes, y un largo etcétera. O en el caso de nuestros indígenas, sobre todo aquellos que vienen a la Plaza Uruguaya, y que tanto dolor de cabeza dan al asunceno fashion. Ahora preguntémonos quiénes son, en contrapartida, los “verdaderos” productores: los de la ARP, UIP, y otras congregaciones empresariales. ¿Y cómo no pensar que éstos son productores y aquellos campesinos medio muertos de hambre son los enemigos de la patria, si son estos mismos productores empresarios los dueños de medios? Seamos honestos: consumimos lo que nos venden a través de los medios, sin ningún filtro serio de lo que están diciendo.
¿Por qué hubo tanto optimismo cuando, el 20 de abril, de noche, celebrábamos una victoria electoral, frente al Panteón Nacional de los Héroes? ¿Y por qué hoy respiramos tanta desesperanza, sensación de inseguridad, frustración? No nos engañemos: los medios de comunicación son tan poderosos e influyentes que hacen y deshacen gobiernos.
Semejante producción nacional en materia de información y entretenimiento se parece mucho a las comidas chatarras que comemos a las apuradas, no tenemos tiempo siquiera de digerir, nos produce indigestión, y en el ambiente político y social respiramos gases malolientes que lo único que hacen es espantarnos y desear no meternos a debatir cuestiones importantes que hacen relación con nuestro futuro político y social. Conste que ni hablamos de lo que “consumimos” de afuera, los productos “enlatados”…
Los efectos de tales molestias e indisposiciones crean un “olor” ambiental desagradable (kóa ine, hyakuä vai), con esto se quiere dar la impresión de que nada camina, crece el descontento generalizado, con el pesimismo que hay no vale la pena plantear nada creativo para trabajar el cambio, podríamos decir que se ya se ha echado a perder la oportunidad…y, entonces, ¿qué hacer? Confiemos en los que saben hacer las cosas, en los que producen, en los exitosos…y ¡vivan los líderes mesiánicos!
Para hablar con seriedad de un cambio estructural y cultural, tendríamos que “purgar” muchas cosas de la información que nos dan. Como da gusto consumir productos “chatarra”, o “vyresas”, muchas veces siquiera somos conscientes de las consecuencias. Y si vamos a hablar de remedios…ahí tenemos el jaguareté ka’a, el ajenjo, y otras plantas conocidas por lo amargo que son en el sabor, pero sobre todo, por los rápidos y eficaces efectos sobre el mal. Hay que reconocer: es duro y amargo desmontar tantas cosas “herrumbradas” de nuestro sistema político y cultural, pero si estamos deseando construir algo que sea bueno para nuestro futuro – que no sea tener que ir a España o Buenos Aires – tendremos que sudar la gota gorda y trabajar incansablemente.
No queda otra alternativa (hace rato no hay otra alternativa) que organizarnos para erradicar las flatulencias… Y gracias a Dios están las radios comunitarias, o las páginas webs de información alternativa, vivos ejemplos de una lucha titánica por ofrecer otros puntos de vista, y no sólo el de nuestros empresarios, y sus gases malolientes. Dice Jesús en el evangelio: “el que busca encuentra… al que llame, se le abrirá la puerta…” Busquemos alternativas, y si nos dan las energías, produzcamos! ¡Y bienvenido el jaguareté ka’a!

1 comentario:

Anónimo dijo...

Buenisimo el articulo!, me encanta leer una nota donde se vea de que país, zona, espacio es el periodista q escribe y amo ver las palabras en guarani, como me gustaria q en bolivia se pongan en quechua, aymara, etc.
besos