Ñembotavy.
Cuando se habla del “ñembotavy” como un mecanismo de defensa de los más débiles contra los poderosos, me siento identificado con esos pobres y quiero justificar y defender esa actitud, tan presente en mí.
Pero resulta que los tiempos han cambiado: ya no hay dictaduras opresoras y ser ñembotavy ha pasado a ser una actitud de no reacción, pasividad ante lo que ocurre en la actualidad. Eso se ve en la actitud de una mayoría que, en vez de ser protagonistas de un cambio significativo, por ejemplo en las elecciones para nuestro sistema político, como “protesta” contra ese sistema no se acercan a votar. No se puede negar que hay gente que en conciencia no vota, por no hallar candidatos fiables. Pero están los que, con el pretexto de que nada cambia y no vale la pena votar, se cruzan de brazos y…se cumple lo que han dicho: nada cambia. Con no ir a votar, han dado una mano al sistema para que siga impune.
De entre los que votan, están los que “pescan” que el sistema les proporcione las satisfacciones, entre las básicas y las más triviales (venta de cédula, vaka’i, cerveza en concentraciones políticas), y la inclusión al grupo político, con la ilusión de llegar algún día lo más alto posible en la escala social. ¿Aspiran a una posible evolución política y social? Probablemente no, por más que entre sus parientes haya gente en España o Buenos Aires. También son pasivos, y cuando no funcione el sistema, ya habrá otro candidato mejor posicionado, y acusarán sin más escrúpulo al gobierno de turno. Y ellos jamás hicieron nada, es más, fueron cómplices…
El ñembotavy es un vicio que, como paraguayos, debemos trabajar mucho. Pienso que al ñembotavy hay que reciclarlo, convertirlo en el paraguayo guapo, valiente, aguerrido, trabajador y organizado, creativo y participativo de su historia, que crea que su futuro vale la pena.
Derlis Darío Riveros Arévalos, sj.
Martes, 6 de marzo de 2007.

3 comentarios:
es cierto Kelo, todo lo que escribiste en aquel entonces, aun hoy.
Carmen...pues, para que veas...estos problemas son de siempre...actuales, antiguos...lo que es peor, del futuro también...
¿Cómo hacer para que cambie esta situación para el 2013?
Estoy de acuerdo con tu escrito Kelo. El ñembotavy nos conduce al acriticismo y apatía en la medida que anula el compromiso personal con el cambio social, y una contribución positiva es la de asumir el compromiso cívico de elegir a los que nos representaran en los asuntos políticos. Pienso que sólo si de veras nos sentimos parte de esta ingente responsabilidad colectiva, nos animaremos con valentía a dar este primer paso, aunque no sea lo único en lo que se pueda aportar para el tránsito a la democracia uténticamente representativa y participativa como se muestran en los "papeles".
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