jueves, 11 de junio de 2009

Artículos no publicados del 2º número - Parte 1

Nace un nuevo Paraguay

Luis Alberto Rosales (Betharram)

3º de Filosofía

Después del “Día D”, un día histórico en el Paraguay (domingo 20 de abril de 2008), un día en que la gente paraguaya demostró al mundo entero lo cansada que ya estaba del mal gobierno del Partido Colorado, más aún el de Nicanor Duarte Frutos y sus corruptos seguidores quienes se han servido de este pueblo tan sufrido desde hace más de seis décadas. Esta elección presidencial hizo nacer a un nuevo Paraguay con muchas responsabilidades que cumplir, Paraguay nació con una pala en las manos la cual indica que el país ahora está preparado para enterrar muchas irregularidades que se cometieron en el pasado y así comenzar una nueva etapa.

Tantos años vivieron muchas personas con unas vendas negras en los ojos, vendas que fueron puestas por los mismos gobernantes que se tuvo ya desde hace años, para que vivieran dormidas o que no se dieran cuenta de la realidad en la que se estas personas estaban implicadas, pero como nada es eterno, llegó un momento en que estas vendas cayeron por sí solas, porque la dramática situación que muchos atravesaban les obligó a que se cayeran espontáneamente.

Esta vez Paraguay explotó debido a la utilización de la conciencia de parte de la mayoría de los ciudadanos sobre la realidad del país, para elegir a alguien que pueda ser un buen representante de todo el pueblo paraguayo. No importó el color de los partidos políticos, tampoco el fanatismo, a pesar de que los candidatos oficialistas recurrieron a todos los recursos para tratar de engañar una vez más a la gente, pero no lo lograron porque se notó bien el teatro que armaban todos los días, la gente se dio cuenta de que lo que hacían era campaña sucia, todo reflejaba que si continuaban ellos en el poder, nuestro país iría de mal a peor.

El anhelo de todos es vivir realmente en un país democrático donde no haya corrupción ni privilegios sólo a los correligionarios o a unos pocos nomás, sino vivir democráticamente donde todos tengan la oportunidad de salir adelante, empezando a dar a los que más necesitan.

Este nacimiento del nuevo Paraguay es sinónimo de “un paso” de los muchos pasos que se deben dar todavía para lograr cambiar muchas cosas; hacer, por ejemplo, que los entes o las organizaciones sociales funcionen como debe ser, como la educación, la salud, la seguridad, etc.

Todos ahora tienen la responsabilidad de hacer cambios, no hay que quedarse con los brazos cruzados y dejar que haga todo el Presidente, sino lo fundamental en este momento es que no haya más rencor, y que haya sobre todo mucha unidad, que se realice reuniones en diversas sociedades y en ellas se planifiquen proyectos claros, algo que se desea obtener para el bien del pueblo y presentarlos al nuevo gobierno, que está por venir; además, reclamar los derechos cívicos, más aún cuando estos se quieren manipular; y pedir también que siempre mantenga abierta la puerta a todos para dialogar cada vez que sea necesario.

Ojalá que los que desean un verdadero cambio se miren primero a sí mismos y traten cambiar, después mirar a la sociedad, en donde se ve, en estos días, mucho individualismo de parte de sus miembros mismos, pero que el optimismo y la esperanza estén siempre vigentes en la personalidad de todos los paraguayos, porque estos ayudarán a recuperar valores perdidos, a crear un país en el que puedan existir buenos objetivos por los cuales luchar, un país donde reine el trabajo en comunidad y así ver los frutos que seguro serán progreso y desarrollo, lo cual nuestro querido Paraguay necesita.

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