martes, 16 de junio de 2009

"El bárbaro"

“El bárbaro”

El siguiente articulo (Barabas, Alicia M., "La construcción del indio como bárbaro: de la Etnografía al Indigenismo, Revista Alteridades, vol. 10, nro. 019, Universidad Autónoma Metropolitana - Iztapalapa, DF México, http://redalyc.uaemex.mx) presenta la evolución de la palabra bárbaro
durante la historia; hay vemos que este término fue construyéndose con
la historia y el contexto cultural de la sociedad humana. Esta
construcción abstracta de la denominación humana tuvo su implicancia
en proceso del desarrollo humano por su ambigüedad y de responder
siempre a un sector ideológico particular. Aparentemente es una
palabra muy inocente pero cuando se analiza en profundidad tiene su
engendro en la vida social. Existen fuentes que afirman que es una
palabra proveniente del griego, significa literalmente el que
balbucea, y la historia nos indica que los griegos se referían a los
extranjeros que no hablaban bien la lengua griega, aunque “Isocrates”
no concebía a los bárbaros como extranjeros sino como individuos que
carecían de educación, en fin podemos decir que en la antigüedad
designaba el reconocimiento de la existencia humana culturalmente
alterna, sin adosar a la diferencia el prejuicio de la inferioridad,
pero adjudicaba el idioma como tema de humanidad.

El bárbaro imaginado en el medioevo cristiano, que más tarde llegaría
a América, incluía un acervo de estereotipos negativos, causales de
desprecio e interiorización, que tal vez pueden ser emblematizados por
la idolatría, sinónimo de subhumanidad o no humanidad. A la
construcción ideológica del bárbaro como pagano y, por ende,
semihumano, le acompañaba el prejuicio de la “naturaleza inferior” y
de la “subordinación a la raza superior” derivados de la teoría
aristotélica de la desigualdad humana; motivos que serán retomados en
1550 durante la mencionada polémica entre las casas y sepúlveda, éste
último aduciendo la semihumanidad y la necesaria esclavitud de los
nativos de América. Durante el Renacimiento parece haber quedado
establecida una dicotomía en la valoración de la barbarie, para unos
continuó siendo sinónimo de inferioridad y depravación, mientras que
para otros pasó a designar una alteridad positiva y a ser expresión de
inocencia natural. En el proceso de construcción del bárbaro colonial
pueden identificarse un conjunto de representaciones que tienen su
punto de anclaje en el antiguo imaginario de la barbarie.
Los cronistas y de los frailes los indios tenían grandes estigmas
propios: idolatría, sacrificio humano, canibalismo, brujería,
poligamia, incesto, sodomía. El bárbaro podía dejar de serlo mediante
la conversión religiosa, luego la antropología evolucionista propuso
la idea del desarrollo progresivo de las civilizaciones y el
fundamento de la verdad en la razón, la ciencia y la técnica. En
ella el bárbaro es considerado como el estadio inicial de una
humanidad biológicamente única pero culturalmente desigual, donde el
no “civilizado” es inferior. Pero esta condición era redimible al
hacerse racional y educado, pudiendo entonces ser invocado como
emblema de inocencia y pureza frente a la corrupta civilización
occidental. Aquí uno podía lograr salir de la barbarie por vía de la
razón y la educación, por eso surge el afán de civilizar a los
indígenas. Surge un intento de domesticar al bárbaro

Después viene lo del “bárbaro ilustrado”, luego de un arduo trabajo
se procuró erradicar el racismo con acuerdo entre países y desterrar
el tema del bárbaro. Al entrar en el privilegiado espacio del primer
mundo el bárbaro sobreviviente dejaría de existir o, en todo caso,
sería uno ya casi domesticado. La insurrección indígena fue un brusco
despertar del sueño. Pero esta vez, en la era de la globalización, los
rebeldes no permanecieron desconocidos y desamparados en la selva como
en las rebeliones de siglos pasados, sino que se mostraron y dieron a
conocer sus demandas ante el mundo entero por vía de los medios
masivos de comunicación y el Internet.

La antropología europea y la norteamericana han utilizado
preferentemente los términos salvaje, primitivo y bárbaro para
designar a los nativos de diferentes partes del mundo colonizado o
subdesarrollado. Aunque con amplias variaciones de grado estos
términos pueden ser considerados como sinónimos. En el extremo más
desacreditador se encuentra el concepto de salvaje, aunque para muchos
autores no se diferencia del de bárbaro, que condensa una pesada carga
de prejuicios y una larga y desigual historia de relaciones.

La etnología y antropología tradicionales, con una terminología ya
desfasada y una eurocéntrica visión de las sociedades primitivas,
denominó barbarie a un estadio de evolución cultural de las sociedades
humanas, intermedio entre el de salvajismo y de civilización.

Ernesto Rios
ernestorios252@gmail.com

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